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jueves 21

De una parte, considerar que es imposible comprender algo, alegar que solo cuando decimos que todo es incomprensible, nos acercamos a la comprensión. De la otra, intuir que si en esencia comprendiéramos algo instantáneamente, nos detendríamos; cada cual dejaría de moverse como lo hace, con insensatez, hacia la nada.

Luego, la pregunta. ¿Y si de verdad dejara uno de hacer las cosas que con placer, alegría, repugnancia, con indiferencia o forzadamente, hace? Respuesta: los que sostienen que quedaríamos fulminados por la pasividad, la revelación de la básica gratuidad de intentar nada los que afirman que dejaríamos de existir, y que al mismo tiempo nos colocaríamos en disponibilidad de existir.

Alberto Girri, Diario de un libro.

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