martes

junio

Cuando haya muerto para mí esta noche
y como si fuera otro pueda mirarla y dormirme
al susurro de las olas que terminan
enredándose en el cerco de aromas de mi casa.
Cuando me despierte en tu cuerpo
que se modula como la voz del ruiseñor
y se extenúe como el color luminoso del trigo maduro
en la transparencia del agua
el oro de seda de tu piel se escarchará de negro.
Liberada de las losas retumbantes del aire serás como una pantera
en los tajos movedizos de la sombra te deshojarás
rugiendo muda en ese polvo me sofocarás
luego entornarás los párpados.
Veremos nuestro amor reclinarse como la tarde y
serenado en el horizonte de betún de tus iris morirme las pupilas.
Ahora la humedad del aire se cerró como a esta hora
en mi país de Africa los jazmines.
He perdido el sueño
oscilo en la esquina de una calle como una luciérnaga.
Morirá para mí esta noche?

Giuseppe Ungaretti, en La alegría.

1 comentario:

El flaco de la bicicleta blanca dijo...

No me gusta para nada la traducción. He dicho. Un saludo.