jueves

soneto en ix

Con puras uñas su ónix muy alto consagrando,
la Angustia, a medianoche, sostiene, lampadófora,
mucho vesperal sueño quemado por el Fénix
que ánfora cineraria no acoge en las credenzas

de la vacía sala: ninguna caracola,
bagatela abolida de inanidad sonora
(pues el Maestro lágrimas fue a beber en la Estigia
con aquel solo objeto que a la nada renombra).

Mas cerca al ventanal abierto al norte, un oro
agoniza conforme tal vez al decorado
de unicornios lanzando fuegos contra una ondina

-ella, sobre el espejo, tal difunta desnuda-
mientras, en el olvido cerrado por el marco,
se fija el centelleo de una constelación.

Stéphane Mallarmé, traducido por Ricardo Silva-Santisteban.

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