jueves

lluvia nocturna detrás de la estación de servicio

Bajo la lluvia nocturna, una tumba caótica
de cosas abandonadas a sí mismas
que demora en cerrarse. Pero todavía el conjunto
puede volverse creador sobre su propio sueño.
En esta decantación del desorden
una fría suciedad pegajosa, un estado de frontera
de objetos a punto de perder su identidad.
En la inmóvil confusión gotea el agua
silenciosa. Envuelve llantas reventadas,
botellas astilladas, ruinas de plástico, recipientes chupados,
cajones despanzurrados, metales llevados
a un límite de torsión, quebraduras,
andrajos no identificados, asimetrías tornasoladas
por la grasa negra. He aquí una crisis de negación
en esta abandonada degradación intelectual
de criaturas seriadas, nacidas a partir
de la materia martirizada, la idea y el deleite
y que fueron manipuleadas, raspadas, roídas, girando
sobre chapas rígidas y correas de transmisión
y en definitiva condenadas por lo monótono.
Pero en aquella derrota humana de las cosas,
en los desperdicios mojados podían descubrirse
figuras creadas a partir de la mezcla,
diseños irreales arrebatados a lo fortuito:
y entre gotas de lluvia y aceite quemado
una intención de belleza y de formas cumplidas
bajo la maloliente oscuridad.

Joaquín O. Giannuzzi, "Naufragios del futuro", en Cabeza Final, 1991.

6 comentarios:

El flaco de la bicicleta blanca dijo...

A riesgo de sepultar el post con una firma del propio recopilador (por ahora) -y que confirma lo autopoiético de la comunicación- me libraré a subrayar un detalle de este poema, para mí, excelente.
Nótese el verso
"y que fueron manipuleadas".
Me libré a transcribir el "manipuleadas" tal cual se hallaba en la edición de la Obra Poética de Planeta, a sabiendas de la fe de erratas que lo signa todo. ¿Alguien sabe cómo es dicho verso, según el propio autor?.
Un abrazo ché, no jodo más.

zaidenwerg dijo...

Buenísimo este poema. De todos modos, mi libro favorito es Contemporáneo del mundo.

El flaco de la bicicleta blanca dijo...

Es cierto, Contemporáneo del mundo es un gran libro. El próximo poema a publicar de Giannuzzi será de ese poemario, estoy viendo cuál. Un abrazo, Ezequiel.

Anónimo dijo...

el problema no es si uno u otro es mejor o peor. El problema es quién lo descubrió primero. lamentablemente, el ego que encierra la acción del descubrimiento propio es cada vez más común entre las gentes que habitamos este planeta. lamentablemente un Saer puede ser árduamente vilipendiado con argumentos sagaces (y tal vez erróneos, o infundamentados) y meses más tarde elogiado hasta el postrero límite de la adulación. es un fenómeno extraño. es casi vomitivo. es el ego que, cada vez más, se apodera de este mundo...

Un alma sensible.

El flaco de la bicicleta blanca dijo...

Es cierto, el ego suele empañar el momento de descubrimiento de aquel gredoso sitio de lo incierto, de aquello que todavía subyace en las postrimerías de lo no adulado, que duerme en los rincones con lo lábil de toda forma. Así y todo, ¿a qué vienen esas palabras, alma sensible, a este blog?
Un abrazo, y gracias por firmar. Adiós!

Anónimo dijo...

Sólo a tratar de rescatar la nomia de las antinomias sinsentido. Gracias por las gracias por la firma. Otro.

Adiós.