viernes

muertes; césar vallejo

La Muerte dulce
le gritó al oído,
oído que por naturaleza registra,
el más mínimo, el más sutil
de los clamores del gusano y
los alborozos de la libélula,
y con esa cortesía que otorgaba
a toda torpe cosa viviente
que anda tropezándose en botas rotas
hizo una reverencia y
sin acobardarse de su negro aliento
le ofreció el brazo y
caminó de regreso con ella por
el camino que había venido y
remontó la cuesta.

Denise Levertov, traducida por Cynthia Mansfield.

1 comentario:

ema dijo...

Maravillosa la Levertov, como siempre. Me impresiona eso de "que por naturaleza" el poeta registrara lo más mínimo, ¿no? Como si algo le hubiera sido dado a CV, como si no hubiera procesos/aprendizajes/, como si además (o más allá) de esto en él, todo fuera anterioridad.
besos, Julio, besos.
e.