jueves

yace muriéndose

Toda la transpiración de mi cuerpo regresará a mis ojos cuando muera el tambor en donde fui formado y hablé con Él -como un niño borracho- entre sillas caídas, río crecido y juncos.

Todas las lágrimas de mi vida volverán a mis ojos; y por las hondas sedas de un pecho de caballo querré internarme, huir, refugiarme en mi casa de trozos esparcidos de ballenas: mi casa como cuerpo de varón recién nacido en el tórrido vientre del silencio. (1985)

Héctor Viel Temperley, en Hospital Británico, 1986.

3 comentarios:

C.E dijo...

Me gusta mucho ese libro, coincido con vos, en especial este poema:

“Christus Pantokrator”

Entre mis ojos y los ojos de Christus Pantokrator nunca hay piso. Siempre hay dos alpargatas descosidas, blancas, en un día de viento.

Con la postal en el zócalo, con Christus Pantokrator en el espigón larguísimo, mi oscuridad no tiene hambre de gaviota. (1985).

ema dijo...

Julio, querido Julio: ¿dónde te metiste? ¿estarás en el tórrito vientre del silencio?
abrazos,
e.

ema dijo...

...tórrido...