sábado

en el 2000

Estábamos indecisos entre
la exultación y el miedo
cuando supimos que la computadora
reemplazará a la pluma del poeta.
En lo que a mí respecta, no sabiéndola
usar, me volveré a las fichas
que indaguen en recuerdos
para luego reunirlas al azar.
Y ahora, qué me importa
si la vena se apaga:
junto conmigo se está acabando una era.

Eugenio Montale, traducido por Horacio Armani. Dedicado a Cecí Eraso, porque siento cierta vibración compartida entre este poema y sus poemas y, sobre todo, porque es una hermana re grossa. Ja!

5 comentarios:

C.E dijo...

¡Gracias hermano por este Montale dedicado!

Las Benjamin dijo...

queremos ser tus favoritas!!!!

El flaco de la bicicleta blanca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El flaco de la bicicleta blanca dijo...

jajaja, obvio que van directo a favoritos.
Miralas a Las Benjamin: de Mendoza a Baires. Jaja.
A ver si nos vemos de nuevo por ahí.
Un beso chicas!

Nurit dijo...

Montale es uno de mis poetas preferidos.
Este q posteaste tiene una ironía sutil, pero impecable
slds
n.