domingo

el pez

Tratar de pensar algo a fondo,
forzar mi mente a que se adhiera a una idea
específica, hace que mi cerebro se convulsione y retuerza
dentro del cráneo como un pez en la red, con el vigor de un pez.

Veo el fijo relumbre de sus ojos - sangre,
azabache y mica-, siento el roce áspero
de aleta y escamas contra mi mano, el último
aleteo espinoso de la cola y la fuerza del pánico
con la que se zafa, y quedo preguntándome
qué era eso sobre lo que intentaba pensar, agotada
pero contenta de que ahora puedo seguirlo a fondo
                                     todo el camino hasta el mar.


Ruth Fainlight traducida por Mirta Rosenberg.

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