sábado

escenas frente al mar

No se trata de destreza, de hacer los movimientos
juntos en el momento exacto, tal vez se trata apenas
de escuchar toda la música del mar
en mi cabeza. Me desprendo como un guijarro entre las olas,
un ermitaño que eligió la intemperie del océano
en lugar de la cabaña perdida entre las piedras,
para encontrarse con la misma soledad
en la rompiente. Pero algunas tardes,
cuando la luz del sol cae, oblicua, sobre mi cuerpo
y se acerca el momento de regresar a la orilla,
quisiera que estés ahí, sentada en la arena,
cuidándome, desde la mínima distancia
posible entre los dos. Entonces abrazo
mi tabla de surf y cruzo los médanos
con el desconcierto de quien no cree en las palabras,
pero teme al silencio.


Claudia Masín en La vista.

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