jueves

los tiburones

Pues bien, el último día aparecieron los tiburones. 
Aparecen unas aletas negras, inocentes 
como para precavernos. El mar se vuelve 
siniestro, ¿están en todas partes? 
Créeme, dejan una estela de seis pies. 
¿No es éste el mismo mar, y ya no jugaremos 
en él como antes? 
Me gustaba claro y no 
demasiado tranquilo, con suficientes olas 
para levantarme. Por primera vez 
me había atrevido a nadar en lo hondo. 
Vinieron al atardecer, la hora 
del mar calmo con un brillo de cobre, aún no muy oscuro 
para que hubiera luna, aún 
bastante claro para verlos fácilmente. Negra 
la afilada punta de las aletas. 


Denise Levertov traducida por Ernesto Cardenal.

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